0507 - Historia de los registros históricos

September 2026

Encontramos un pasaje hacia las catacumbas del castillo, que siempre es una señal bastante clara de que la situación no está bajo control. Servía para escapar o, al menos, para movernos sin cruzarnos con todo el mundo. La puerta, por suerte, requería bastante fuerza para abrirse, así que nos daba una ventaja temporal. No era una gran ventaja, pero en ese momento cualquier cosa que no intentara matarnos contaba como tal.

En las catacumbas descubrimos unos archivos antiguos relacionados con linajes y mercenarios de la Orden Carmesí. Petro se puso a leer y nos enteramos de que los registros hablaban de una expedición al Reino del Sur, donde habían reclutado a un grupo de aventureros para buscar ruinas. Ahí empezó la parte en la que dejamos de avanzar físicamente y pasamos a avanzar en problemas históricos.

Historia

Según los registros, la expedición terminó en un paisaje nevado lleno de cristales pulsantes. Los cristales producían una presión y un zumbido constante, lo cual ya era bastante desagradable antes de que aparecieran los trolls para emboscarnos. Durante el combate, uno de nosotros se lesionó intentando defenderse, mientras los demás probábamos hechizos y habilidades con resultados variados. En algún momento los cristales se activaron, porque aparentemente no bastaba con tener trolls encima: también hacía falta que el entorno se pusiera a explotar. El combate terminó con un ataque final del troll y la sensación general de que todo había salido peor de lo planeado, que era lo habitual.

Después tuvieron que lidiar con la resonancia de los cristales. Eran una fuente de poder arcano y, según la frecuencia que tocaran, podían estabilizarse o desestabilizarse. La diferencia entre ambas cosas era, básicamente, seguir adelante o provocar una explosión. Pareció una distinción bastante importante. Aun así, consiguieron atravesar un paso montañoso lleno de peligros y trampas, donde encontraron restos de una expedición todavía más antigua.

En otro punto vimos cristales inactivos, rodeados por olor a sustancias alquímicas y energía arcana. También discutimos sobre la antigüedad del puente, la forja orca y el uso de la música para activar una esfera. Todo apuntaba a una magia antigua mezclada con artefactos que nadie había pensado en dejar con instrucciones claras.

Puente

Intentamos operar el mecanismo de la esfera y el puente, que parecía ser una ilusión. Durante el proceso sufrimos sonidos agudos y escuchamos voces misteriosas, así que tuvimos que hacer tiradas de salvación y pruebas de habilidad para no morir o, como mínimo, no quedar peor de lo que ya estábamos. Al final logramos estabilizar el mecanismo usando piezas metálicas. También descubrimos que las marcas de la montaña sugerían la existencia de dragones antiguos, una información que habría sido más tranquilizadora si no hubiéramos terminado confirmando que había uno cerca.

Yacimiento y dragón

Estudiamos cómo extraer los cristales de la actividad del entorno y usamos herramientas de Artífice para romperlos con cuidado. En medio de eso apareció una sombra. Primero hubo tensión, porque una sombra grande en una montaña llena de magia rara nunca anuncia nada práctico. Después identificamos que era un dragón. La discusión sobre las imágenes capturadas tampoco ayudó demasiado a bajar la tensión.

Tuvimos que avanzar por un camino peligroso intentando no llamar su atención. El dragón estaba buscando un artefacto, y nosotros preferíamos que no nos encontrara antes de que pudiéramos entender qué hacía. Durante el trayecto ocurrieron varias cosas extrañas y descubrimos que los cristales halorienas podían afectarlo. Con las instrucciones que había proporcionado Petro, modificamos el artefacto y conseguimos crear un escudo arcano.

Para activarlo hacía falta una nota específica, percibir ciertas frecuencias y usar sonidos. Como si todo el asunto no fuera ya bastante complicado, un bardo logró hacer vibrar el artefacto con su voz. El resultado fue que el dragón desapareció en las montañas. No sé si fue una retirada, un efecto mágico o simplemente que por fin tuvo suficiente de nosotros, pero no nos quejamos. Después tuvimos que usar percepción e investigación para encontrar un pasadizo o aprovechar el efecto del movimiento, porque incluso escapar requería resolver otro mecanismo.

Ruinas Aeloreanas

Llegamos a una entrada que parecía la ruina de un templo, aunque pronto descubrimos que no era un lugar religioso. Era una instalación dedicada a los arcanos y a la tecnología del Oriano. Exploramos pasadizos ocultos y encontramos restos de mecanismos antiguos, placas de cobre y piezas mecánicas. También aparecieron artefactos con poderes arcanos y una resonancia capaz de afectar el entorno.

El lugar estaba lleno de piedras resonantes, artefactos antiguos y tecnología escondida. Vimos cómo funcionaba una piedra que emitía energía y cómo interactuaba con otros objetos, lo que nos permitió entender algo más sobre la magia y la tecnología orca. También exploramos un puente y percibimos que debajo había instalaciones subterráneas mucho más complejas. Hasta ese momento, cada descubrimiento parecía llevar a otro lugar todavía más profundo. Una estrategia de diseño bastante eficiente, si el objetivo era que nadie pudiera irse.

En otra zona investigamos los restos de un cadáver. Tenía muescas en los huesos, señales que sugerían experimentos arcanos. Mientras examinábamos la escena escuchamos pasos y voces, que nos llevaron a descubrir un pasadizo hacia una cueva llena de nieve. Al otro lado encontramos un laboratorio gigante con restos humanos y evidencia de experimentos macabros. No era exactamente el tipo de laboratorio que uno espera encontrar después de seguir un pasadizo secreto, salvo que ya esté acostumbrado a que todo termine así.

Explosión

También descubrimos un artefacto forjado con magia divina: una esfera luminosa que emitía energía arcana. Intentamos movernos por las ruinas mientras superábamos distintos desafíos físicos y mágicos para encontrar una salida.

En algún momento la investigación terminó, al menos por esa vez, y Petro dejó de leer los registros históricos. Todos volvimos a marchar por los pasillos del castillo, que resultaron ser menos interesantes que las ruinas antiguas, pero bastante más fáciles de recorrer.

Después tuvimos que atravesar la ciudad sin llamar la atención de la guardia para llegar a la Casa Gremial. La situación era tensa porque había información sobre un posible asesinato y un contrato fraudulento. Negociamos con los gremios para conseguir un salvoconducto que nos permitiera escapar del territorio. Después de todo terminamos dependiendo de unos papeles sellados para no tener problemas con la guardia. La parte más peligrosa de la aventura, como de costumbre, era la burocracia.

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